Sociales 6°
Ciencias sociales
Conjunto de disciplinas académicas que estudian el origen y el desarrollo de la sociedad, de las instituciones y de las relaciones e ideas que configuran la vida social. Las ciencias sociales están formadas por la antropología, la arqueología, la sociología, las ciencias políticas, la economía, la geografía, la historia e historiografía, el derecho, la psicología, la criminología y la psicología social
Las ciencias sociales son aquellas ciencias o disciplinas científicas que se ocupan de aspectos del comportamiento y actividades de los seres humanos, no estudiados en las ciencias naturales. En ciencias sociales se examinan tanto las manifestaciones materiales e inmateriales de las sociedades. Las ciencias sociales fueron reconocidas como tal en el siglo XVIII. Su principal objeto de estudio es el hombre.
La característica diferenciadora entre las ciencias naturales y las sociales es que los seres humanos poseen habilidades cognitivas específicas que crean una conciencia y representaciones mentales abstractas que en general influyen en su comportamiento y crean unas reglas de interacción entre individuos complejas, por tanto a diferencia de las ciencias naturales introducir los hechos mentales reales o supuestos.Por otro lado las ciencias sociales, se diferencian de las humanidades en el énfasis dado al método científico o metodologías rigurosas de análisis.
La mayoría de las ciencias sociales, en el estado actual de conocimientos, puede establecer leyes de alcance universal, por lo que muchas veces el objetivo es simplemente interpretar los hechos humanos, aunque abundan en los últimos tiempos los intentos genuinamente científicos de formular predicciones cualitativas. Con frecuencia, las interpretaciones de la actividad humana se basan en la comprensión de las intenciones subjetivas de las personas. Aunque tal como hacen algunos teóricos en antropología y sociología, conviene distinguir entre:
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Las intenciones declaradas que son conscientes y pueden ser recogidas directamente preguntando a los sujetos, ésta es la descripción émica o "emics" de un suceso.
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El comportamiento observado que en ocasiones puede ser inconsciente y diferir significativamente de las intenciones declaradas. Este comportamiento es la descripción material y objetiva de las secuencias llevadas a cabo sin presuponer motivos o intenciones. Dados dos observadores la descripción ética (etológica) o "etics" es el conjunto de hechos observables por ambos con independencia de las interpretaciones que ambos hagan del fenómeno.
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Fósil: en geología, término usado para describir cualquier evidencia directa de un organismo con más de 10.000 años de antigüedad.
Un fósil puede consistir en una estructura original, por ejemplo un hueso, en el que las partes porosas han sido rellenadas con minerales, como carbonato de calcio o sílice, depositados por aguas subterráneas; este proceso protege al hueso de la acción del aire y le da un aspecto de piedra. Un fósil puede ser también una sustancia diferente, como la madera, cuyas moléculas han sido reemplazadas por materia mineral.

Proceso de fosilización
El término puede ser aplicado en un sentido más amplio a cualquier residuo de carbono que permanezca con la misma forma que el organismo original, el cual habría experimentado probablemente un proceso de destilación; este es el caso de muchos fósiles de helechos. Los moldes naturales formados tras la disolución por las aguas subterráneas de las partes duras de algunos organismos también son fósiles; las cavidades resultantes se rellenan más tarde de sedimentos endurecidos que forman réplicas del original.
Otros tipos incluyen huellas, restos intactos conservados en terrenos congelados, en lagos de asfalto y en turberas, insectos atrapados en la resina endurecida de antiguas coníferas -en la actualidad se denomina ámbar-, y excrementos fosilizados conocidos como coprolitos, que suelen contener escamas de peces y otras partes duras de animales devorados. Los estromatolitos son montículos formados por láminas de roca que contienen grandes cantidades de fósiles primitivos y los restos más antiguos de la existencia de vida en el planeta. Se consideran signos de actividad microbiana, concretamente, de sedimentos y sustancias que fueron utilizadas y transformadas por numerosos microbios.

Podemos definir Prehistoria como el periodo de tiempo previo a la Historia, transcurrido desde el inicio de la evolución humana hasta la aparición de los primeros testimonios escritos.
La importacia de la escritura como frontera entre la Prehistoria y la Historia, está en que sólo a tavés de los testimonios escritos, podemos conocer con certeza acontecimientos, hechos y creencias de aquellas personas que vivieron antes que nosotros.
Al no existir el testimonio escrito, la arqueología se convierte en el único medio para reconstruir los sucesos de la prehistoria, a través del estudio de los restos materiales dejados por los pueblos del pasado: sus zonas de residencia, sus utensilios, así como sus grandes monumentos y sus obras de arte.
Para su estudio, la Prehistoria se divide en tres periodos que se corresponden con la propia evolución de la humanidad.
El más antiguo de estos tres periodos es el Paleolítico, cuyo comienzo se remonta a hace unos 2.500.000 años. En esta etapa el ser humano utilizaba herramientas elaboradas a base depiedra tallada, hueso y palos. Durante esta época el hombre fue cazador, pescador y recolector, por lo que llevaba una vida nómada y solía colocar sus campamentos en las orillas de los ríos donde se aseguraba el agua y la comida por un tiempo. En esta época se comenzó a utilizar el fuego (hace 1.500.000 años aproximadamente) y se tenían creencias religiosas de carácter mágico y se realizaban ceremonias funerarias.

A continuación, el descubrimiento de la agricultura (Revolución Agrícola) marco el inicio del Neolítico. El comienzo de esta etapa de la evolución humana es difícil de concretar ya que cada grupo humano descubrío la agricultura en un momento distinto (incluso hoy quedan en América y Oceanía, grupos humanos que siguen viviendo en el Paleolítico y desconocen la agricultura). Como fecha aproximada podemos colocar el inicio de esta época hace unos 5.000 años. Durante el Neolítico, el ser humano
descubrió la ganadería y la agricultura (aunque siguiera practicando la caza y la recolección) lo cual le permitió convertirse en sedentario y construir los primeros poblados, así como tener más "tiempo libre" que poder dedicar a otras tareas distintas de la constante búsqueda de comida. El hombre en esta época utilizaba herramientas más perfectas realizadas con huesos y piedras pulidas y comenzó a desarrollar el tejido y la cerámica.
El último periodo de la Prehistoria es la llamada, genéricamente, Edad de los Metales, ya que en él, los seres humanos descubrirán y utilizarán los metales. A su vez este periodo se divide en tres etapas que reciben el nombre de los metales que el hombre fue utilizando progresivamente. La más antigua es la Edad del Cobre, primer metal trabajado, posteriormente vino la Edad del Bronce y por último la Edad del Hierro. Al igual que en el Neolítico, los metales no fueron decubiertos a la vez por todos los pueblos, por eso aquellos pueblos que utizaron el cobre se impusieron a los que sólo utilizaban la piedra, aquellos fueron sometidos por los que usaron el bronce y por último el hierro se mostró durante mucho tiempo como el metal más fuerte. En esta etapa se desarrollan las primeras civilizaciones que acabarían por inventar la escritura, entrando en la Historia.
La información científica que nos llega todos los días viene etiquetada la mayoría de las veces, y cada vez que es necesario, con información relacionada con el tiempo. Los dinosaurios desaparecieron hace 60 millones de años, la momia que se descubrió en una tumba Inca tiene unos 500 años, ciertas huellas de vida primitiva hallados en una roca tienen una edad de cuatro mil millones de años. Los números nos resultan razonables y lógicos, pero... ¿de dónde surgen? ¿Cómo saben los científicos si algo ocurrió hace 2 ó 20 millones de años? ¿Cómo pueden determinar que un lejano asteroide, que se ve borroso en todas las fotografías y del cual apenas sabemos algo, tiene una edad de 200 o 4.500 millones de años? ¿Cómo saben que una roca de granito, un estéril, pasivo e inmutable trozo de materia, es la más antigua que se ha hallado sobre nuestro planeta porque ostenta una edad de más de 4.000 millones de años? ¿Cómo saben hace cuánto tiempo nació el universo? ¿Cómo se puede determinar que una estrella a miles o millones de años luz es joven? ¿Cómo se sabe cuándo se formó un continente o una montaña?
Se usa lo que se llama "relojes naturales", que funcionan en los mismos átomos de la materia que forma las cosas. Hay diversas técnicas, que dependen de la escala de tiempo a medir.
Entomología forense
Rango: unas horas a unos años
En qué se usa:
determinación del tiempo que un cuerpo lleva muerto.
La criminología tiene una herramienta poderosa y segura: la entomología forense. La descomposición de un cuerpo posee un patrón específico. Muy poco después de la muerte llegan insectos de cierto tipo a alimentarse del cuerpo; después, una vez que el cadáver se descompone un poco, llega otro; cuando sólo van quedando pelos, hueso y cuero y todo se ha secado, otro más; y así sucesivamente.
Examinando qué insectos se están alimentando de un cadáver y en qué etapa de su desarrollo se encuentran, se puede determinar a menudo el momento de la muerte.
Por ejemplo, la medición de las primeras horas y días se basa en una clase de mosca. Atraída con precisión asombrosa por la carroña y la sangre, la moscarda común es casi siempre la primera en la escena de una muerte. Pone huevos rápidamente en las heridas y otras aberturas del cuerpo. Al nacer, los gusanos (larvas) comienzan a devorar la carne tan vorazmente que en un clima cálido pueden ayudar a reducir un cadáver a esqueleto en unos cuantos días. Las larvas pasan por tres etapas antes de convertirse en crisálidas y surgir como moscardas, y lo hacen a ritmos predecibles.
Si se conocen las condiciones climatológicas que pueden acelerar o aminorar el desarrollo, se puede calcular con gran precisión la hora de la muerte. Aun después de que la carne ha sido devorada y los insectos han partido, lo que dejan tras ellos puede revelar la estación en que ocurrió la muerte.
El método del carbono 14
Rango: cero a 40.000 años, sólo en restos de seres vivos
En qué se usa:
principalmente en Arqueología, o en Paleontología cuando se trata de definir la edad de restos de seres vivos de menos de 40.000 años de antigüedad.
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Hemos oído infinidad de veces sobre el carbono 14. Quizás alguno de los que se encuentran leyendo esto crea que sirve para medir todo, incluso los fósiles convertidos en piedra y cristales. No es raro pensar así, ya que el carbono 14 se utiliza siempre en la determinación de cuerpos —y partes de ellos— que estuvieron vivos. La cantidad de carbono 14 que persiste en un material orgánico permite determinar antigüedades de hasta 40.000 años.
¿Qué es y de dónde sale el carbono 14? Los átomos de los elementos contienen partículas en su núcleo: protones y neutrones. La cantidad de protones (con carga positiva) es fija, y determina qué elemento es ése, pero la cantidad de neutrones (de carga neutra) de un núcleo atómico puede variar. El carbono normalmente tiene seis protones y seis neutrones (carbono 12), pero en algunos casos puede tener más neutrones: entonces se convierte en un isótopo. El carbono 14 es un isótopo que tiene ocho neutrones en lugar de seis. Esto lo hace radiactivo, y ser radiactivo significa que emite algo en forma de energía, y esta energía radiactiva proviene de algo que se llama desintegración. ¿Qué se desintegra? Las partículas excedentes en el núcleo.
Los isótopos radiactivos se descomponen hasta volverse átomos estables (como lo es el carbono 12), y lo hacen con un ritmo fijo, predecible. De una cantidad determinada de carbono 14, digamos un kilogramo, la mitad se desintegrará en 5.730 años. Después de otros 5.730 años, quedará la cuarta parte. El carbono 14 se forma en la atmósfera cuando las partículas que llegan del espacio chocan con los átomos. Las plantas y animales absorben, mientras están vivos, dióxido de carbono del aire, que contiene grados constantes de carbono 12 y 14. Pero cuando mueren, el isótopo de carbono se descompone, convirtiéndose en nitrógeno 14 a un ritmo conocido. La cantidad de carbono 14 en ese material orgánico va disminuyendo de tal manera que se puede medir, miles de años después, cuánto carbono 12 existe y compararlo con la cantidad de carbono 14 que aún permanece. De la relación surge la edad de ese ser vivo, contada exactamente desde el momento de su muerte.
Dado que en los sitios donde se excava buscando el pasado los objetos suelen estar ubicados en capas (estratos), es posible saber la antigüedad de toda la capa analizando por carbono 14 cualquier resto de esa capa que haya sido parte de un ser vivo, como huesos, conchas de moluscos, pelos, pieles y caparazones, dientes, semillas, cáscaras de frutos, madera, etc. De este modo es posible determinar —con sólo encontrar un objeto de origen biológico entre los restos— la antigüedad de sitios arqueológicos más recientes (menos de 40.000 años).
Los fósiles de más de 40.000 años poseen tan poco carbono 14 residual que ya no es posible fecharlos, lo cual ha obligado a buscar otros métodos.
La evolución biológica es el conjunto de transformaciones o cambios a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que existen sobre la Tierra a partir de un antepasado común.[1] [2] La palabra evolución para describir tales cambios fue aplicada por vez primera en el siglo XVIII por el biólogo suizo Charles Bonnet en su obra Consideration sur les corps organisés.[3] [4] No obstante, el concepto de que la vida en la Tierra evolucionó a partir de un ancestro común ya había sido formulado por varios filósofos griegos,[5] y la hipótesis de que las especies se transforman continuamente fue postulada por numerosos científicos de los siglos XVIII y XIX, a los cuales Charles Darwin citó en el primer capítulo de su libro El origen de las especies.[6] Sin embargo, fue el propio Darwin, en 1859,[7] quien sintetizó un cuerpo coherente de observaciones que consolidaron el concepto de la evolución biológica en una verdadera teoría científica.[2]
La evolución como una propiedad inherente a los seres vivos ya no es materia de debate entre los científicos.[2] Los mecanismos que explican la transformación y diversificación de las especies, en cambio, se hallan todavía bajo intensa investigación. Dos naturalistas, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, propusieron en forma independiente en 1858 que la selección natural es el mecanismo básico responsable del origen de nuevas variantes fenotípicas y, en última instancia, de nuevas especies.[8] [9] Actualmente, la teoría de la evolución combina las propuestas de Darwin y Wallace con las leyes de Mendel y otros avances posteriores en la genética; por eso se la denomina síntesis moderna o «teoría sintética».[2] Según esta teoría, la evolución se define como un cambio en la frecuencia de los alelos de una población a lo largo de las generaciones. Este cambio puede ser causado por diferentes mecanismos, tales como la selección natural, la deriva genética, la mutación y la migración o flujo genético. La teoría sintética recibe en la actualidad una aceptación general de la comunidad científica, aunque también algunas críticas. Ha sido enriquecida desde su formulación, en torno a 1940, gracias a los avances de otras disciplinas relacionadas, como la biología molecular, la genética del desarrollo o la paleontología.[10] De hecho, las teorías de la evolución, o sea, los sistemas de hipótesis basadas en datos empíricos tomados sobre organismos vivos para explicar detalladamente los mecanismos del cambio evolutivo, continúan siendo formuladas

HOMINIZACION
teoría de la evolución, formulada por el científico inglés Charles Darwin, naturalista británico, autor del libro “Origen de las especies”, escrito en 1859, todas las especies, incluido el hombre, han sufrido transformaciones, desde su forma original, cuando aparecieron por primera vez sobre la Tierra.
Hace aproximadamente tres mil millones de años, el planeta refugió a la vida en su seno. A partir de allí, algunas especies se extinguieron, y otras lograron adaptarse al medio para lograr sobrevivir, éstas son las especies más aptas. A esto lo denominó selección natural.
Los primates, mamíferos dotados de cinco dedos en las manos y los pies, con un pulgar oponible y un cerebro desarrollado, surgieron hace setenta millones de años.
Del tronco común de los primates, surgieron dos ramas: la de los grandes simios, como el gorila, el chimpancé y el orangután y la de los homínidos. De la evolución de esta última especie, es producto el ser humano actual.
Los primeros homínidos, datan de hace casi cuatro millones de años, y pueden situarse, en el sur y en el este de África, donde aparecieron los Australopithecus (“monos del sur”) con una antigüedad de cuatro millones de años. El más antiguo esqueleto de Austrolopithecus, pertenece a una mujer y fue hallado en Etiopía. Fue llamada Lucy por los arqueólogos que en ese momento escuchaban una canción de los Beatles, “Lucy in the sky with diamonds”.
Algunos de ellos evolucionaron dando nacimiento a los Homo habilis, hace 2 millones de años, que significa “hombre habilidoso”. De estos hombres, se hallaron fósiles en la garganta de Olduvai, junto con los primeros utensillos.
En ese momento debieron adoptar la posición erguida, porque la variación de las condiciones climáticas, que habían hecho crecer los pastizales, los obligaron a pararse sobre sus dos pies y elevarse, para divisar la presencia de animales hostiles por encima de la espesa vegetación, y al tener las manos libres, pudieron tomar con ellas los objetos, para defensa o alimento.
El tamaño de su cerebro era mayor que el de los Austrolopithecus, pero más pequeño que el del humano actual. Era de estatura pequeña, con brazos largos, y dos dedos curvados, lo que hace suponer que trepaba, tal vez para refugiarse de animales feroces, como el smilodon, un felino con dientes de sable, de 15 cm. de longitud.
Los Homo habilis crearon herramientas de piedra, que usaban para hacer hoyos en la tierra, romper los huesos o la carne de los animales, pero no para cazar. Su alimentación era omnívora, consumiendo semillas, raíces, insectos y despojos de animales.
Al crear elementos de defensa, sus dientes dejaron de cumplir esa función, la mandíbula se contrajo, los dientes perdieron fuerza, y el cráneo comenzó a alojar a un cerebro cada vez más complejo, que les permitió transformar a los elementos de la naturaleza, convirtiéndolos en recursos, comenzando poco a poco a articular un lenguaje que les permitió la comunicación y la integración social.
El Homo erectus, “hombre que se mantiene de pie”, también es originario de África, pero desde allí se trasladó a Asia y Europa.
Fue cazador, al lograr dotar a las piedras de filo, talladas en ambas caras, por eso se llamaron bifaciales, haciendo hachas de mano como herramienta de caza, picos y hendidores. Descubrió el fuego, seguramente por los incendios producidos por los rayos o erupciones volcánicas, sobre las ramas de los árboles. Luego él mismo lo produjo, frotando piedras o maderas. En las cuevas de Zhoukoudian, en China, se han hallado piedras y huesos quemados, espesas capas de ceniza y carbón, lo que prueba que hace quinientos mil años, ya se usaba el fuego, seguramente para cocinar y ahuyentar a las fieras.
El cráneo del Homo erectus era alargado, con espesas cejas, un cerebro más grande que el de sus predecesores, de mayor altura, piernas largas y gran musculatura.
En reemplazo del Homo erectus, surgió el Homo sapiens (“hombre racional”), hace alrededor de ciento cincuenta mil años, época de glaciaciones, en Europa, Asia y África. Un representante de este grupo, es el hombre de Neanderthal, nombre que proviene del lugar donde fueron hallados, en un valle de Alemania, en el año 1856.
Eran especialmente cazadores de grandes animales como el mamut, el bisonte, el oso y el rinoceronte, lo que lograron al trabajar la piedra con mayor especialización. Del pedernal, extraído de las rocas, tallaban agudas lascas, o sea finas capas de piedra filosas, para usarlas como utensilios o armas.
Con estos hombres se comenzó a rendir culto a los muertos (en ocasiones dejaban junto a la tumba, carne cocinada) y surgió la magia. Brindaban asistencia a sus enfermos y ancianos, tal como lo demuestra el hallazgo de un hombre de Neanderthal que sobrevivió con la cuenca del ojo y un brazo aplastados, merced a la ayuda de sus compañeros de grupo.
Eran fuertes y musculosos y habitaban en cuevas, Se supone que ya usaban algún tipo de lenguaje.
El hombre actual, denominado Homo sapiens sapiens, surgió hace aproximadamente treinta y cinco mil años.
Del comunismo primitivoa nuestra época
La especie humana surgió como producto de un largo proceso de cientos demiles de años, diferenciándose del resto de los animales.Con el desarrollo de la posición erecta se liberaron las manos; eso permitióacceder a una alimentación variada ydeterminó un aumento en el tamaño y lasfunciones del cerebro.A diferencia de los animales que tomanpor instinto lo que brinda la naturaleza, apartir de su constitución biológica, elhombre produce sus medios de vida:fabrica instrumentos para sobrevivir.Así, los hombres transformaron lanaturaleza haciéndola servir a sus propiosfines y, al hacerlo, se transformaron a símismos, desarrollándose la sociedadhumana. El hombre ha sido, y es, producto de su propio









Se calcula que hace 180 millones de años, cuando aún dominaban los reptiles el planeta, aparecieron los primeros mamíferos sobre la Tierra. La multitud de especies de mamíferos que comenzaron a desarrollarse a partir de entonces eran muy diferentes a las que actualmente conocemos y muchas de ellas han desaparecido por completo.
los simios, monos y musarañas. Durante su desarrollo evolutivo, estos primates se hicieron de ciertos rasgos especiales: buena visión, manos con las que se pueden sujetar firmemente objetos y un cerebro relativamente grande.
len el comienzo y el final de los distintos homínidos no son exactos, se calcula que aparecieron hace 4.5 millones de años y se extinguieron hace unos 2 millones de años. Durante mucho tiempo debieron coexistir diferentes tipos, y el final de una especie se entremezcló con las generaciones de otra en el transcurso de miles de años.
El Australopithecus es el homínido más antiguo que se conoce. Australopithecus quiere decir "simio sudafricano" y se estima su antigüedad hasta en 4 millones de años.
África. 
En sus primeras manifestaciones se le conoce como Homo habilis, y tenía una capacidad craneana de 680 cm3 y su altura alcanzaba el metro y 55 cms. Era robusto, ágil, caminaba erguido y tenía desarrollada la capacidad prensil de sus manos. Sabía usar el fuego, pero no producirlo, y se protegía en cuevas. Vivía de recolectar semillas, raíces, frutos y ocasionalmente comía carne. 
Los hombres de Neanderthal tenían el cerebro de mayor tamaño y el cráneo distinto que del Homo erectus. Su mentón estaba hundido y su constitución era muy gruesa. Esta especie se encontró desde Europa occidental y Marruecos hasta China, pasando por Irak e Irán.
la Tierra anteriormente. Esta especie humana vivió la última glaciación y se adaptó a ella construyendo hogares excavados en el suelo o en cavernas y manteniendo hogueras encendidas dentro de ellos. Los neanderthales que vivían en las zonas del norte de Europa fueron cazadores y se especializaron en atrapar a los grandes mamíferos árticos: el mamut y el rinoceronte lanudo, cuyos restos llevaban arrastrando hasta la entrada de sus cuevas, en donde los cortaban en pedazos.
acia el norte y occidente a medida que retrocedía el hielo. Estos seres humanos también cruzaron el estrecho de Bering, penetrando así en el continente americano y llegaron a Australia hace unos 25 mil años. 

